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Zapopan, Jalisco, México


AL JAGUAR

Por Hugo Alberto Grados Maya

Tlahuelilpan Hidalgo, México. 14 de agosto de 2019.

A Martin Kuauhtemok... El gallo...
En una época de oscurantismo el vate "Bocinas" tiene que emplearse en un "deshuesadero" de autos primero como velador y después como tablajero de chatarra… hacha y sol... jamás olvida el sueño de vestirse de luces y salir en hombros después de hacerle la mejor faena a esta cuestión llamada vida.


Después del polvo, del sol de Hidalgo, después de partir en pedazos un vieja Ford 78 retorno a casa mi "Jaguar" con las manos encallecidas de dignidad, de valentía, de pobreza quizá, pero jamás manchadas de miseria. Creo hijo que tú lo sabes, más aún, lo entiendes, lo sientes, que es lo más importante… pero dejad que este aprendiz de alquimista os cuente un día… uno sólo de los que alegráis como el sonido los coscojos de la vieja anquera que usaba el abuelo para asentar el paso del "mapano”.

Salí a partir plaza con "Cielo andaluz" (¿se habrá imaginado el maestro Gascón que su música estremecería a un obrero un martes de plaza?) después de desayunar contigo poco se me hace uno de José Miura... uno de Victorino Martín.

Inicio el camino y los dos kilómetros de carretera hasta el deshuesadero están llenos del oro que cubre en invierno este viejo valle donde florecieron los Toltekah, nuestros abuelos. Vienes de buena cepa chozno mío. Mira que le he dado un pase al viejo Martín, gallero que desde que amanece recorre el ejido en su desvencijada bicicleta. Quiso tirarme un derrote pero solo atinó a arrecular ante mi sonrisa y saludo de gente de campo...
cosecharon el maíz hijo, dicen que hace mucho tiempo Dios obsequió al hombre una mazorca doble, yo creo que es cierto...
me molesta la puntilla (cachete) en la bota no creas que tu viejo es tan buena gente. 

 

Inicio

El camino algunas veces es triste pero hoy ha salido el astro más temprano, veo las suelas que con coraje devoran el camino y he llegado, he sacado el hacha y he sudado por unos centavos, ¿qué importa la revolución o la guerrilla? si tú cubres todo lo que le he pedido a la vida...

El sol se mostró pleno… el primero lo recibí a porta gayola, como los grandes… un viejo Maverick al cual le he pegado una tanda de madiles. Lo seguí por medias verónicas y estalló el tendido cuando con un desplante inmenso tu viejo bajó el motor, un 302 aún bueno... lo he llevado yo mismo a la vara, hijo.

Un buen puyazo y pedí el cambio de
tercio... viene lo bueno... un par al quiebro uno más al sesgo y el otro al violín... cambio de tercio... y el juez autoriza… "va por usted mi pequeño Kuauhtemok, por usted que es sangre de mi sangre y a quien esperé con todo el amor del mundo, a quien esperé como espera el condenado la absolución, por usted en quien me muestra la virgen María un pedacito de su rostro, por usted que hace posible que el Cristo camine entre nosotros, por usted que hace ser a su papa un león que no le teme a nada ni a nadie excepto a quedarse sin usted... va pues, le brindo la muerte de este noble.

Parar, templar y mandar... una faena reveladora, la estocada un poquito caída... vuelta al ruedo con las piezas buenas y en su lugar, a la chatarra le di arrastre lento y quedó cargada lista para la fundidora... un vaso de coca-cola para tu padre chamaco grosero...
me quité el sombrero para refrescarme en la sombra del mezquite amigo, ya has aprendido a hablar con él, ¿qué importa que el mundo llame loco a tu padre? quizá tengan razón aquellos que carecen de la pasión, aquellos que nunca han tenido que enfrentar a la muerte para sentir que están vivos.

Recuerdo al maestro Silveti citando al gran maestro Belmonte: "se torea como se es", qué gran verdad hijo, se vive y se muere como se es. Se resucita como se es. Qué gran orgullo ver que creces como una figura mi chaval. Me libraron al segundo y ya anda buscando tablas mi espalda... no importa sólo tu recuerdo el verte torear toros de nubes, de ilusiones, toros de sueños, de promesas enjuaga todo, como ese trago del cáliz bendito...

Lo he cargado Martín y he visto que venías en un caballo en la baraja española... gané unos cuantos pesos que serán leche y carne, pan no solo de símbolo si no de miga y cascara (como dijera Benedetti que en paz descanse)... terminé alimentando a los lechones después de ver correr la tarde envuelta en claveles rojos, la aderezó sólo el pensar en ti y he emprendido el regreso a casa caminando como los grandes... como a ti te gusta... con la frente muy en alto, muy "hechao pa'lante"... aún no dejo de soñar hijo... ya casi llego sé que tendré que hacer goyescas contigo para que termines la tarea... es un placer caminar contigo en esta aventura llamada vida.

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