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QUIÉNES SOMOS HOY

Promoviendo el arte, la cultura y el análisis

Zapopan, Jalisco, México


​Este agente (Ernesto, interpretado por César Gascón) ejerce su tiranía ante los personajes que representan los sectores vulnerables de la sociedad, aunque sea por estereotipo, no afirmo que lo sean de facto:


El hombre mayor (Don Andrés, interpretado por Jesús Hernández), la mujer (Perla, interpretada por Paola Moncal), el joven (Gitano, interpretado por Cristian Lira), el homosexual (Mariachi, interpretado por José Jaime Argote).


​El hombre mayor representa la figura de autoridad, el hombre que alguna vez fue fuerte y que, en la imaginación del agresor, por esta cualidad, seguramente fue un hombre violento en su juventud. Ahora lo percibe a su merced y él se percibe a sí mismo como vengador. Tiene que ser así. Un hombre violento concibe el mundo como un lugar en el que tiene que imponer su voluntad o aceptar la imposición de otros.


La imposición conlleva violencia, doblegar el espíritu a través de la agresión física (golpes, empujones, etc.) o psicológica (insultos, gritos, amenazas).La mujer representa la experiencia de amor primigenia que por alguna razón golpeó la personalidad, si no es que la rompió por completo.

La mujer encarna el placer que le es negado, el amor que no puede ganar, el afecto que no puede tener. En cada feminicida o golpeador de mujeres habita el macho que está en el último nivel en la escala evolutiva. El hombre débil ante otros hombres. En un afán por “compensar” de alguna manera, acosa, agrede, golpea y trata de conseguir lo que no puede por sus propios méritos. Desconoce el arte de la seducción. El sexo no es una cuestión de placer. Tal y como sucede en todos los ambientes laborales, el sexo, es una cuestión de poder.

El joven representa el ímpetu, la ilusión, las ganas. Es irreverente, vive el momento. Para el joven el mundo es un lugar por descubrir. Cree que lo sabe todo y en esa inocencia toma riesgos, reacciona, se defiende, negocia, juega, se escabulle. El joven representa, para el hombre violento todo el que él ya no puede ser. Por vago que fuera, tiene lo que él no: Tiempo, ilusión, empuje. Eso encabrona. Basta ver el comportamiento de los policías o militares cuando tienen a su merced a un grupo de jóvenes, la saña tiene mucho que ver con ese dolor de haber vendido su vida y libertad a cambio de una “seguridad”.

El remate perfecto en esta obra original de José Lira fue incluir al hombre con preferencia homosexual y el juego con la imagen del Charro. Para el psicoanálisis no hay mucha diferencia entre el “macho” y el “homosexual” son polaridades de la misma naturaleza. En todo “macho” habita una jotita (entiéndase esto en el sentido jocoso y no peyorativo) que está loca por salir. Al no aceptar este impulso, se defiende atacando. Este es el origen de los crímenes de odio: la no aceptación de los propios impulsos homosexuales.

Las situaciones mostradas en PERLA pueden aplicarse a escenarios diferentes. Es una obra que nos muestra el búmeran de la violencia: ésta siempre regresa al que la ejerce. Toda víctima se erige como victimario en un momento dado, es la naturaleza del fenómeno, y por desgracia reconocemos estas situaciones como parte de la cotidianidad de nuestra sociedad.


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Silvia Castillo Romero © 2017  |   Todos los derechos reservados.



PERLA enmarca situaciones y conductas que hemos llegado a normalizar pero que deberían escandalizarnos:

El agente de seguridad de una empresa humilla y sobaja cotidianamente a los empleados que luchan por su dignidad y hacerse respetar. El agente de seguridad, esa figura que debería ser de protección, es la principal amenaza. El agente de seguridad representa a ese hombre que ha sido sometido, golpeado, frustrado una gran cantidad de veces, desde los primeros años de crianza. Al hombre que vive una vida cuyo sentido se basa en la satisfacción de las necesidades fisiológicas, por una estrechez de miras producto de la violencia a la que ha sido sometido gran parte de su vida.

El sufrimiento producto de la violencia fractura la estructura de la personalidad de cualquier individuo… y en cimientos rotos, ¿qué tipo de personalidad puede construirse?

La violencia es un búmeran. Detrás de toda persona violenta existe un agresor (presente o pasado) que le infringe dolor. Como no puede desquitarse con el agresor, lo hace con el más débil y así va la cadenita. Pero no sólo es el desquite, la agresión tiene una fuerte carga destructiva, el impulso es eliminar, aniquilar a la víctima, no sólo porque es más débil, sino porque también posee características o cualidades que él desearía poseer en sí mismo. El elegido como víctima siempre le restriega su inferioridad o su pérdida interior al victimario. Desarrollemos este punto:




Bien por MONCAL Producciones por este trabajo bien logrado, redondo, que dentro de la crudeza también tiene situaciones que nos hacen soltar más de una carcajada. Los personajes son humanos: ríen, sueñan, comparten, temen, sufren. Cada uno nos lleva a conectar con las diversas situaciones de abuso de poder. PERLA logra cimbrar al espectador y esto es resultado de poner el talento al servicio del trabajo. Una obra digna de ver y en medio de lo fuerte del mensaje, muy disfrutable.

EL BÚMERAN DE LA VIOLENCIA

COMENTARIO SOBRE LA OBRA "PERLA"

Por Silvia Castillo Romero

COLUMNA

A TÍTULO PERSONAL


Guadalajara, Jalisco, México; 20 de mayo de 2019 (QUIÉNES SOMOS HOY).- Por una cuestión evolutiva, el ser humano compite por el liderazgo, la supremacía. En un primer momento la consigna es sobrevivir, y luego de esto, imponer la voluntad sobre otro. Los más conscientes lo enfocarán de manera positiva o lo sublimarán en actividades socialmente aceptables.

La agresión proviene de la frustración de no poder satisfacer los propios deseos a través de las acciones de otras personas, o su consentimiento. La violencia es el último recurso, es la manifestación del ser humano vencido, impotente, frustrado.

Es interesante analizar el significado de los actos agresivos o violentos en lo que representan las víctimas, porque ahí está la fortaleza de éstas, en esas características que el agresor quisiera tener o controlar y que, al no poder lograrlo, golpea o aniquila.


En el teatro las cosas suceden con la inmediatez que requiere la escena, la acción dramática sintetiza los antecedentes y las motivaciones de los personajes. PERLA logra sumergirnos en esa cotidianidad, en el clima de un día normal en la empresa que se torna caótico ante la catarsis de los empleados que ya no están dispuestos a soportar más abusos y agresiones.

PERLA


Dramaturgia: José Lira

Dirección: Moisés Orozco


REPARTO:

PERLA: Paola Moncal

DON ANDRÉS: Jesús Hernández

GITANO: Cristian Lira

ERNESTO: César Gascón

MARIACHI: José Jaime Argote