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QUIÉNES SOMOS HOY

Promoviendo el arte, la cultura y el análisis

Zapopan, Jalisco, México


¿Existen las personas tóxicas?

Mirarme. La vida interior y el disfrute de los momentos de soledad van íntimamente relacionados a este tipo de comunicación. Lo ideal es que este diálogo interno nos lleve al relajamiento, al contacto con uno mismo (Si no es así, es importante revisar el origen del malestar para desactivar el mecanismo, si no podemos solos, es importante buscar ayuda).

¿Existen personas tóxicas? Si, si existen. Todos tenemos la capacidad de serlo. Todos podemos ser tóxicos para alguien porque cuando entramos en contacto con OTROS seres humanos, la combinación de nuestras identidades da como resultado una RELACIÓN, un tercero. Según Gabriel Marcel, el yo y el tú son abstracciones; lo que existe verdaderamente es el nosotros, aun cuando no lo percibamos. Existir auténticamente es coexistir.
Si profundizamos en esta idea, entenderemos que de nada sirve etiquetar a otros como “Tóxicos”. Entenderemos que muchas veces hemos sido injustos y le decimos tóxico al que no hace lo que nosotros queremos, al que no se comporta como queremos, al que no nos presta atención, como queremos.
Todo lo que surge de la interacción con otro ser humano, también es producto de uno mismo. Así que, antes de catalogar a alguien como nocivo o dañino, bien convendría hacer un viaje a nuestro mundo interior. 

Si hacemos contacto con este Núcleo de Identidad Personal (NIP), identificaremos el beneficio y el aprendizaje que podemos extraer de una crisis personal. Muchas de estas crisis vienen por aferrarnos a aspectos de nosotros que NO son nuestro “Yo” más íntimo. ¿Cuáles son estos aspectos? Por ejemplo, el status, la riqueza, las funciones que desempeñamos, el rol social; nuestras ideas, principios, valores, rasgos psicológicos… Nada de esto constituye el Núcleo de Identidad Personal (NIP).

Si nada de esto es el Núcleo de Identidad Personal (NIP), entonces ¿qué es? ¿Cómo podremos identificarlo?, ¿Cómo podremos darnos una idea de lo que sí es?

Decir que es el “Yo” más íntimo de cada uno de nosotros, puede no decirnos nada, por eso, para entenderlo un poco mejor, mencionaré algunas experiencias que nos acercan al NIP. A partir de estas, cada uno encontrará las aplicaciones en su vida cotidiana:

Mirar el rostro del ser amado, sentirlo; un amanecer, un atardecer, un paisaje, disfrutar una canción, disfrutar de la lectura, del caminar de un gato, de acariciar a una mascota, del sonido del agua, de una obra artística… El sujeto trasciende el espacio y el tiempo. El significado captado no tiene dimensiones. Pues logra un desarrollo personal del sujeto, inyecta energía y confianza en la vida.

Platicar. Una de las experiencias más enriquecedoras es la conversación. Hablar con alguien con quien nos sintamos comprendidos y cómodos puede acercarnos a un conocimiento más profundo de nosotros mismos. No sé ustedes, pero cuando tengo un mal momento, conversar con mi persona preferida me hace regresar a mi centro, me ayuda a ver lo que perdí de vista y a valorar mejor la situación, a darme cuenta de todo lo que sí puedo hacer.


QUIÉNES SOMOS HOY

COLUMNAS


A tìtulo personal - Por Silvia Castillo Romero
Guadalajara, Jalisco; 12 de septiembre de 2018. A través de las redes sociales, hacemos circular conceptos, creencias y valores con las que nos identificamos. Divulgamos lo que coincide con nuestra forma de ser pero no nos preocupamos por aprender, cuestionar o reflexionar sobre otras maneras de ver el mundo. Ya no digamos, profundizar el conocimiento de lo que se supone, nos ocupa en esos espacios: la vida social.

Por ejemplo, mucho se habla de las personas tóxicas, existen infinidad de artículos para clasificarlos según el daño que puedan causar; y así como surgió esta tendencia, también surgió la contraparte: hacer mofa del término y así, negar “a priori” su existencia. Pareciera que el escepticismo ingenuo es un requisito para parecer inteligente o para sentirse aceptado en ciertos círculos.

Pero no quiero hablarles de toxicidades, aunque el título de este artículo lo sugiera, la intención de es dar una vista de lo que en antropología filosófica se denomina Núcleo de Identidad Personal (NIP). ¿Por qué? Porque justamente, antes de pensar en clasificaciones para los demás, tenemos que comenzar con la reflexión sobre uno mismo.


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Silvia Castillo Romero © 2017  |   Todos los derechos reservados.



Por eso el autoanálisis es tan importante: ¿Cuántos problemas se derivan del “suponer”? ¿Cuántas veces acusamos a un inocente para salvarnos de nuestro propio malestar? ¿para no cobrarle la factura a quién sí deberíamos?

El planteamiento es el siguiente: Si hacemos contacto, verdaderamente, con nuestro SER más íntimo, podremos identificar un sinfín de trampas y mecanismos psicológicos en los demás y en nosotros mismos y de esta manera, podremos desarrollarnos en niveles más auténticos y por consecuencia seremos más felices.

Suena bien, pero no estoy vendiéndote felizología. El punto aquí es, que nos encanta sentirnos únicos pero somos altamente predecibles. Por eso los científicos del comportamiento pueden nombrar, agrupar y clasificar nuestras conductas; por eso pueden vendernos productos, servicios, cosas, sentimientos, ideas, ilusiones, a nivel global, porque hablando por mayoría, no tenemos conciencia y por lo tanto no ejercemos el derecho a discernir, por nosotros mismos, cuál es la opción de vida que realmente queremos y nos beneficia, entendiendo este beneficio como la obtención de la plena realización personal, la felicidad.

¿QUÉ TANTO TE CONOCES?


El Núcleo de Identidad Personal (NIP) es la respuesta ante la pregunta: “¿quién soy yo?”. Es el ser más íntimo que cada uno es. Vivir sin descubrir este núcleo significa estar alienado (separado de mí y por lo tanto, susceptible, frágil, manipulable).

Si entendemos esto, podremos trabajar contra el determinismo, contra aquello de que “infancia es destino”; podremos identificar las razones por las que tratar con cierta persona nos agota, nos debilita, y nos hace sentir miserables; por qué en la interacción con ella, la discusión no lleva a ninguna parte y puede llegar a la agresión física o psicológica… Y por qué trasladamos esa conducta, ese resultado, a otras relaciones cercanas, contaminándolas, dañándolas, debilitándolas… saboteándonos.