​​AUDIOBOOK de LA PIEL DE LA ORUGA para escuchar en Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=UQwpUhUkWUU&list=PLztJFlwUjZec22a57IndMWe87JSPhBMUs

MELISA MAURIÑO (Buenos Aires, 13 de diciembre de 1985). Licenciada en Psicología por la Universidad de Buenos Aires. Escribe poesía y narrativa. Publicó los poemarios «La piel de la oruga» (Viajero Insomne, 2016); «La Dalia Negra y otros poemas criminales» (Al Filo Ediciones, 2019); «The Joke [la broma] a tribute to Joker» (mardelobos, 2020); «El vientre del lobo [un cuento oscuro]» (Tanta Ceniza Editora, 2020). Publicó su primera novela «Nínfula» (mardelobos, 2019) -libro I de La Trilogía de lo perdido- de manera independiente y autogestiva.

Sitio web:
https://licmelisamaurino.wixsite.com/expresionismolirico

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https://www.facebook.com/melmaurino/

Instagram:
ninfula.mm

Una polilla en el viento
                            A Polillo


 
Te di una noche
la primera
para endurecerte
como los niños que cruzan
la cruda membrana de un rito
y se hacen hombres


La siguiente era el cielo
tu campo minado


temí dejarte volar
entre el polvo de artillería
acelerar tu caída, inevitable
el aterrizaje forzoso
sobre las nubes
quietito ahí, pinchado
como tantas luces desaparecidas
de los ojos insomnes de la ciudad

la tercera noche
fuiste libre

abrí tu jaula
extendí la sábana
del ocaso
todo ese horizonte
una promesa inmensa
pista de vuelo
sin mapa más que el instinto
un pálpito

te vi desaparecer
en esa hondura
radiante de oscuridad
con tu soledad, la mía
sabiendo que la última parada
sería tu muerte
lejos de mis manos

ovillado a los pies de la luna
acurrucado en la fría
caricia de la noche
quizás feliz


pero no importa, nada de eso
es cierto ya
porque esta noche volás
y no temés a las sombras
de las ramas desnudas
como garras monstruosas

con tu ala rota
emprendés ese viaje celeste
cargando tu esperma
la vida breve

 porque esta noche volás
y ya sos parte
del viento.


*** 

La piel de la oruga


Así como la ninfa
yo también tejía
ese capullo negro
en el corazón de la noche
del derrumbe


​trenzaba los hilos
de mis largos cabellos
alrededor de tus dedos

ya estaban humedecidos
de tanto escarbar en mi nombre
caído en esa grieta de luz
que unía y separaba tus labios
de los míos


no usabas alianza en ese dedo
pero mis hilos
quizás demasiado frágiles
aún se cortaban
a la tercera vuelta

y tenía que volver a empezar
como si yo también cayera
del borde de tu tiempo

Así como la ninfa
yo también
me bajaba despacio
el vestido como la piel
de la oruga deslizándose
hasta tocar ese final de cuento
anunciado hasta el hartazgo

y aun así
igual que ella
vi con horror la pausa
el vestido,
muerto en la mitad
del cuerpo,
descubriendo a medias
lo sensual, lo trágico
del amor
cuando no se termina.

***​


te hablé
y en mi arrullo animal
fuiste cediendo, tus alas quietas
te dije "ya está, ya podés irte"
dejaste semillas por toda la casa

te quedaste así
como una efigie dorada
un tótem guerrero
que se rinde al fin
derrumbado por el peso
de la lucha y no supe
si era triunfo
o derrota

encontré esta mañana
tu máscara funeraria
donde yo te había dejado
para que duermas

ahora te escribo y no sé
cómo decir el ruido de mis dedos
que golpean las teclas, de tus alas
que golpean el cielo.

***

​​Crisálida

Enredada en los hilos del otro mundo
ese del pensamiento, anguloso
atemporal
tejiendo con mis dedos la crisálida de aire
falta poco, ¿quién me mira desde adentro?
yo misma, quizás
yo otra.


***

 Isla


"No es la soledad,
es la falta del otro"
escribí con mi navaja
en el tronco joven del único árbol

en esta isla
nunca se pone el sol
no hay pájaros y todo
lo que levanta vuelo cae
muy pesado sobre la arena

dijiste que mi cuerpo
era un laberinto

aún intento con torpeza
enhebrar las agujas
y aunque pasan los días
vuelvo a pincharme
donde más duele

 es hermoso el dolor
debe serlo, para querer
volver

Lleváme al mar
este telar de sal
los bucles que se muerden
y se amansan
al orillar mis pies
no es el mar
me quema el sol
los órganos que escondo
del aire
y su escalpelo

te juro que intenté
mi amor, derribarlo
y le arrojé al corazón
todas esas piedras
con que tropecé

ahora las veo caídas
en un charco de plumas rojas
cardenales
que esquivo dando saltos
y ya no puedo volver
al agua que me trajo
porque la veo ondularse
allá arriba
entre las nubes.

***

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LA PIEL DE LA ORUGA

(Selección)

MELISA MAURIÑO

Partir
             A Midori, para su viaje

Anoche agonizabas, yo escribía
tus alas se rompían en su choque
abandonadas al ras del suelo

te escuché

¿cómo decir el ruido de las teclas
las palabras
que se abrían a los golpes
de mis dedos
como el masaje cardíaco
sobre un corazón seco?

te saqué del nido
temblabas
tus espasmos eran gritos
que caían, ya maduros
de las copas de los ceibos


te acaricié, así    pequeña
frágil como espuma
pensando por qué
no habías querido partir
para ser libre

 y me dolió
tu pata quebrada pegada al cuerpo
el rostro triste de un niño
que lleva un yeso en el que nadie
escribió su nombre

una mujer de ojos negros
ya no estaba
dibujada en tu lomo
te faltaban partes
como a mí
transparente y expuesto pude ver
lo que tenías dentro


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