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QUIÉNES SOMOS HOY

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Zapopan, Jalisco, México


LAS ETAPAS DEL CAMBIO Y LOS SABOTEADORES

Por Silvia Castillo Romero

COLUMNA

A título personal


Guadalajara, Jalisco; 13 de mayo 2019. (QUIÉNES SOMOS HOY).- En el artículo pasado hablamos, entre otras cosas, de la importancia de aceptar el cambio y del autoconocimiento como aspecto vital para la realización personal.

También mencionamos que conocer las etapas del cambio evitará que perdamos la ruta. En este sentido no podemos dejar de hablar de “los saboteadores del cambio”. Reconocerlos te permitirá diseñar estrategias personales para impedir que éstos lleguen a afectar tus decisiones y por ende, tu proyecto de vida.

Empecemos por el principio: Has decidido hacer un cambio sustancial en tu vida. Tal vez inicia el año y quieres realizar todos tus propósitos; probablemente decidiste bajar de peso, aprender un nuevo idioma, emprender un negocio, iniciar un proyecto personal… sea cual sea el caso, debes saber que el ímpetu del cambio tiene varias etapas.

La primera etapa es la de la novedad. Este momento es de mucho vuelo. Sentimos que hay un horizonte por descubrir y nos sentimos con ganas de hacerlo.



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Silvia Castillo Romero © 2017  |   Todos los derechos reservados.



Después de un tiempo viene una segunda etapa donde parece que no pasa nada. La novedad desparece y los días empiezan a parecerse a esa carretera plana, plana, infinita, donde se siente que no se avanza.

Esta etapa es muy peligrosa y es donde muchos se dejan arrastrar por la inercia, empiezan a dejar de hacer ejercicio, de leer, de hacer ese curso en línea, de ir a ese curso presencial… en este punto es importante identificar a esos saboteadores de tu proyecto personal y tomar acciones concretas para volver al camino. Los saboteadores son energías de patrones que ya vienes arrastrando y que no tienen nada qué ver con tu nuevo proyecto. Son conductas propias o de otras personas, hábitos personales, etc. que en esta etapa de inercia (que llega a causar incertidumbre porque sentimos que no pasa nada) hacen su aparición porque nosotros lo permitimos inconscientemente al ser lo ya conocido y por ende, lo más seguro.

Esta sería la etapa final del cambio: Después de detectar y combatir a los saboteadores (que no es poca cosa y de ti dependerá cuánto tiempo quieres lidiar con ellos) continuarás con tu plan o redefinirás la estrategia.

Aquí viene un punto importante, la finalización de la etapa, pero cuidado, las cosas no terminan aquí. Esta finalización representa que un nuevo momento está por comenzar. En este punto, redefinimos prioridades, estrategias, y es muy posible que te plantees nuevos proyectos o perfecciones el que has estado trabajando. De eso se trata la vida, de fluir, de moverse, de cambiar, de reinventarse.

Te invito a invertir en ti. A que seas tu proyecto más importante. A reflexionar todos los días, que, de todo lo que hiciste, te acercó hoy a eso que quieres que llegar a ser.

Nos leemos en la próxima.

Las redes sociales.

Las redes sociales son unos grandes saboteadores de tu crecimiento personal si no las usas con conciencia del para qué las usas. Algunos me dicen: “es que yo no sigo gente, las uso para leer artículos que me gustan”. Si, esto puede ser más edificante que ver las fotos de tus conocidos pero, si no tienes un objetivo definido, el tiempo en las redes sociales te arrastrará y cuando menos lo pienses, habrá pasado una hora, o dos, o tres… incluso más. ¿Te has dado cuenta del tiempo que pasas en ello?

Además del tiempo perdido considera lo siguiente:

La información fluye rápido, los artículos que puedes encontrar de tu interés no tienen fin.

Esto puede serte muy útil, si, pero también puede estar malacostumbrando a tu mente a no profundizar, a ver todo por encimita y rápido. Es bueno estar informado pero también necesitarás especializarte en tus capacidades y créeme, las redes sociales no son el mejor medio para esto.

Una vez que detectas a los enemigos y/o saboteadores (mencioné sólo algunos pero seguro pensaste en alguno o algunos más) es importante crear estrategias para contrarrestarlos. Una de ellas, es hacer un horario personal, un cronograma de actividades. Imagina un cronograma que incluya una hora de ejercicio al día y una hora de lectura. Si el día tiene 24 horas, ¿no podrás dedicar dos?

¿Y si el tiempo que dedicaste hoy a las redes sociales lo hubieras dedicado a caminar, a hacer ejercicio, a ese curso o a ese libro que te interesa?

Algunos de los saboteadores son:

Personas que te desaniman, ya sea porque te dicen que tus sueños son imposibles, o porque, sin conocerte realmente juzgan tus decisiones y tú las escuchas.

Debes tener en cuenta esto: Las personas con una mentalidad pobre prefieren quedarse con personas que son iguales a ellos para no sentirse intimidados por la grandeza de las personas a las que envidian. Son personas que viven basadas en el miedo y están convencidas de que deben ser valoradas por el simple hecho de existir.

No entienden que las cosas se ganan. Así como el respeto, el amor, la admiración… entonces, no entenderán jamás tus esfuerzos personales, tus planes, tus sueños.

Las personas que te desaniman suelen ser personas que se rindieron. Tienen un sensor para detectar ilusiones en los demás y el dardo envenenado para acabar con ellas. Quieren convencerse a sí mismas, atacándote o saboteándote, para intentar aliviar su propio malestar.

Personas con las que tienes un gancho neurótico. Hay personas que nos llevan a reaccionar de la peor manera. Al no saber comunicarse asertiva y sanamente, buscan información a través de la provocación, con el comentario incómodo.

Si estás acostumbrado a “reaccionar” ya conoces el proceso: te lanzan el gacho, te enganchas, reaccionas, te enojas y tu energía baja significativamente. Si tienes el patrón de sentir culpa después de esto, la cosa se complica todavía más. Es importante que identifiques el mecanismo con esa o esas personas, y lo desactives. Una buena manera es estar alerta y no reaccionar. Para estar alerta, hay que vivir en el “aquí y el ahora”… no es algo que se logre y… ¡listo! Es algo que se trabaja cada día, en cada situación similar.