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No puedo dejar de sorprenderme,  es verdaderamente increíble que me permitas expresarme en estas líneas, la mayoría de nosotros permanecemos en el anonimato, y no es de sorprender a nadie. Pues la mayoría de mis congéneres muere  a una edad muy temprana.  Sería interesante  hacer un estudio de las enfermedades  que aquejan a los amigos imaginarios. Nacemos en muchos lugares y de distintas formas; ya lo explicaré si es el caso.

Mi nombre es algo común: Gregorio García. Demasiado formal para alguien de mi tipo. Pero, uno no se pone el nombre que quiere, te lo encasquetan y ya; no es ni consciente, es como cuando te cae un rayo. Es más, ni siquiera mi amigo real lo eligió. Su maestra estaba entregando unos exámenes hasta que tocó el turno a mi gran amigo, y ella, que entendió otro  nombre,  preguntó  por Gregorio  García varias veces, hasta que se percató de la confusión y pronunció  el nombre correcto; gustó tanto el nombre  que ahí mismo  nací, idea pequeña y párvula, hasta ser el hombre imaginario hecho y derecho.

Me  preguntarán  si ha sido fácil vivir así, la pregunta respuesta es la misma: ¿Para quién  sí?. La vida te enseña que siempre tienes que resolver problemas, saber soportar algunas crisis y huir de otras. No,  no es fácil; pero, eso no significa que sea lo mismo.  Me explico: es cansado trabajar; y qué agradable es gastar el dinero ganado. Igual me sucede, en un principio sólo fui un hombre, luego tuve algunas cualidades, primero  el anónimo,  luego el que encubría las poesías malas o cursis de mi amigo real. Fui un cómplice.

En ese ejercicio de apoyo, los dos nos poníamos a estudiar. Sorprende y maravilla pensar que nos superábamos; y cuando entre más maravilloso es el compañero real en la misma medida crezco yo, o sea, el imaginario.

QUIÉNES SOMOS HOY

Promoviendo el arte, la cultura y el análisis

Zapopan, Jalisco, México


QUIÉNES SOMOS HOY

Guadalajara, Jalisco; 10 de abril de 2020

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Hay que aclarar que siempre se está al límite de morir y uno se encuentra en constantes agonías; mas, uno se convierte en el apoyo para no morir ambos.

¿Cómo es que pueden morir  los dos y en qué manera uno apoya?, es lo más sencillo y a la vez lo más difícil:

NOÉ JÁUREGUI GARCÍA. Originario de Guadalajara, Jalisco (1971). Escritor, filósofo, músico e internacionalista, Noé se formó en el Seminario y en la Universidad de Guadalajara donde cursó la licenciatura en Estudios Internacionales. Se ha dedicado también a la docencia universitaria, a la investigación académica y actualmente se desempeña en el servicio público. Entre sus intereses se encuentran la lectura, el análisis, la creación literaria y las técnicas de supervivencia. Es autor del libro de cuentos "Para después de comer" (editorial Amate) y la novela "El Campanario" (editada por el Gobierno del Estado de Jalisco).


NOÉ JÁUREGUI GARCÍA

Mi amigo imaginario

CUENTO

Es cuidando al niño que el amigo real es desde dentro, porque el niño que hay dentro  es el que me da vida a mí y a los amigos imaginarios; ellos con su propio niño, así que uno tiene que platicar con él y mantenerlo  sano, promoviendo sus capacidades a tope,  como  es la imaginación,  que  es donde nací, y donde  mi casa y universo se expanden con ella.


Recuerdo que gracias a esta imaginación tuve patines de veintiocho ruedas cada uno para no caer, bicicletas que eran todo terreno, absolutamente  todo terreno, desde desiertos, hasta pantanos; además de navegar en el agua podía volar, y también de submarino; tuve también unos tenis que podían hacerme correr, saltar increíble. Además, he tenido un sin fin de casas. Hay veces que me desespero de estrenar tantas, una  fue  casa-árbol de  tres  niveles con un  mirador  a un campo siempre verde, tenía su propio baño en una rama que creció especialmente para estar privado. Otra  fue una casa de cartón; era un verdadero laberinto; eso sí, muy calientita siempre.


También hay que fomentar la esperanza y la fe. Cuántas veces no llegué a acariciar mucho tiempo antes un juguete, era tan grande esa ilusión, hasta convertirse en real; así, yo perdía de alguna manera el juguete imaginario; pero, en ese momento  yo le construía los puentes y las calles y alegres jugábamos horas y horas, gracias a que se cree y se espera.

Cualquier persona real pregunte a su amigo imaginario, cuántas veces soñaron con algo llenos de esperanza e indistintamente de que lo hubiéran tenido en lo real, cuánto no se divirtieron soñando con él; y la pregunta es: ¿Fuiste feliz?.

Los niños que fueron egoístas difícilmente tuvieron algún amigo de nuestro aspecto, pues no les gusta compartir.


Algo que, por último, hay que seguir alimentando es el amor. Sí, eso que no deja de sorprender y alentar.

El amor también se muestra en límites, disciplina, responsabilidad... El corazón del niño muere sin amor, no cree, ni espera, muere de agonía, apúntenlo para que lo tengan en cuenta.

Ya me perdí, ¿Qué decía?. Les iba a explicar quién soy y me fui por la tangente. Para empezar, soy un encanto, empezando  por lo humilde;  sincero sin llegar al descaro. Y sobre todo soñador. Tengo el deseo de que no existieran guerras  que  matan  más  gentes  como  yo, además  de  las físicas.

Las personas que no tienen amigos imaginarios nos odian, nos tratan de robar rompiendo el cerco de la dignidad y sólo producen nuestro fin.

 Por  qué siguen caminos tan difíciles, habiendo  tantos tan fáciles para que nazca gente como uno. Todavía no lo entiendo. Se aferran a las cosas; y cuando se carece de sueños, no se pueden compartir las aspiraciones ni la felicidad.

Ya para terminar,  quiero  agradecer a mi gran amigo la posibilidad de expresarme. Éste es sólo un paréntesis para que sepas que existo y quizá un día podamos platicar.

P. D. Si sientes que este texto es ridículo y fantasioso, quizá el niño que llevas dentro esté agonizando.


MI AMIGO IMAGINARIO

CUENTO DE NOÉ JÁUREGUI GARCÍA

DEL LIBRO: PARA DESPUÉS DE COMER

EDITORIAL AMATE (2009)