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QUIÉNES SOMOS HOY

Promoviendo el arte, la cultura y el análisis

Zapopan, Jalisco, México


Aquí surge necesariamente un punto insoslayable: El cambio. Tenemos que aceptarlo por salud mental, no aceptarlo representa un desgaste inútil de energía que nos puede llegar a enfermar físicamente. Aún más: No sólo es aceptarlo, es aprender a sobrellevarlo y aprovechar la corriente.

Aceptemos también, que dependemos de todo un contexto socioeconómico.


No seremos millonarios trabajando, aunque así nos lo quieran hacer creer (a estas alturas y contra toda evidencia) pero sí podemos llegar a ser nuestra mejor versión y esto se reflejará necesariamente en el aspecto económico, ya sea por encontrar el trabajo para el que somos aptos, por lograr trabajar de manera independiente o 

Entonces, más que “proyectar”, yo te hablo de hacer antes, un ejercicio de autoconocimiento, de introspección. Definir quién soy, qué necesito, qué deseo y cómo puedo encaminar mis acciones cotidianas en ese sentido. A fin de cuentas, somos todo lo que tenemos.

Es importante revalorar también la Autogestión pero no como lo han definido muchos autores, no como dicen los tecnócratas, no para insertar tus capacidades en un ingrato mercado laboral, si no para entender hacia donde enfocar tus esfuerzos.

Claro, no vivimos del aire, hay que cubrir las necesidades básicas, pero si nos conectamos con nuestro núcleo de identidad personal (del que ya hemos hablado en otro momento) qué estamos dispuestos a hacer, qué batallas queremos enfrentar y cuáles no.

Esta utilidad estará en función de proyecto de vida. Pero, ¿qué es un proyecto de vida? ¿Podemos hablar de “proyectar” en este estado de cosas donde todo es volátil, donde no hay garantías, donde todo se mueve?

Este es el momento de considerar la importancia de ser, uno mismo, su propio proyecto de vida. Entender que la vida está adentro, no afuera. Si todo es cambiante y volátil, recordemos que siempre nos tendremos a nosotros mismos, no es cliché.


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Silvia Castillo Romero © 2017  |   Todos los derechos reservados.



bien, por saber administrar cada peso que llegue a nuestro bolsillo porque no tendremos necesidad de aliviar ansiedades o comprar el cariño de los demás, comprando lo que no necesitamos comprar.


Enfoquemos la energía en lo que sí podemos hacer, volvamos al origen de todo, miremos hacia adentro. ¿Cómo pretendemos influir en nuestro entorno si no podemos ser capaces de conocernos y trabajar en mejorarnos a nosotros mismos?

Los tiempos nos exigen la autogestión y el autoanálisis constante. Los nuevos paradigmas centran todo en el individuo. Aprendamos a sacar provecho de esto.

Hablando en términos económicos esto puede llegar a ser rentable. Si nos perfeccionamos en nuestras capacidades y habilidades, nuestro conocimiento pasará de ser superficial, a ser especializado. Al ser más especializado tendremos una ventaja exclusiva que ofrecer al mercado. Parecen términos incompatibles: ¿cómo podemos hablar de “capitalizar” este autoanálisis?

En primer lugar porque en cualquier trabajo que realicemos, necesariamente imprimimos ese sello personal y porque finalmente, tenemos que ganarnos la vida. Esa es una realidad.

Al conocernos, al invertir en nuestros saberes, en perfeccionar nuestras capacidades, el horizonte se expanderá y seremos capaces de ver nuevas oportunidades.


​Ahora bien, si ya estás en el trabajo que quieres, o te ganas la vida de una manera que te realiza, podrás enfocar tus recursos y energía a ser feliz. Esto es, no caer en las trampas, en el autosabotaje: deudas en tiendas departamentales, gastos hormiga, cargar responsabilidades que no son tuyas, comprar el afecto con regalos o salidas a lugares caros, etc.

La autogestión nos lleva a la autorrealización, porque, entre otras cosas, nos prepara para el cambio. Esa constante que nos ronda en todo momento.


​Si nos resistimos al cambio, sólo nos desgastaremos. Resistirse al cambio, a fluir, es ir contra la vida misma. No te resistas, fluye, aprende, transfórmate. No evites el caos y el azar que a veces nos ofrece la vida, úsalo a tu favor. Entre más profundices en estos temas, estarás más consciente de todo lo que puede suceder y de esta manera podrás prepararte para la acción.

Por ejemplo, ¿sabías el cambio como tal, tiene varias etapas? Conocerlas evitará que pierdas la ruta.  Pero de esas etapas te hablaré en el próximo artículo.

COLUMNA

A título personal


¿Le tienes miedo al cambio?

Por Silvia Castillo Romero


Guadalajara, Jalisco, México. 6 de Mayo 2019 (Quiénes Somos Hoy).- La idea de permanecer en el mismo trabajo hasta la jubilación ya no es el ideal de las nuevas generaciones, ni tampoco algo posible en la mayoría de los casos.


Para las generaciones de nuestros padres y abuelos, el cambio era sinónimo de inestabilidad. Una persona que cambiaba de carrera, de trabajo, de pareja, de ciudad, de manera constante, era considerada nómada, inestable, poco confiable… el ideal era la permanencia: Un trabajo, una pareja y una familia para toda la vida. Hoy en día vivimos con el cambio.

El neoliberalismo exige una nueva manera de insertarse en el mercado laboral. Nos guste o no, es una realidad. No hay garantías, no hay seguridad y en este esquema se rediseñan los significados, existe una nueva terminología en la vida cotidiana, seamos consciente de ello, o no; al margen de que este sistema está comprobando su ineficacia por la mala aplicación y la acumulación de capital de unos cuantos, tenemos que lidiar con sus efectos en el día a día y esto permea todas las esferas de la vida social y de la vida privada.

El flujo de la información es veloz pero también superficial. Tenemos acceso a ella, pero esto no es suficiente. Es importante saber enfrentarse a este cúmulo de datos, discernir, y definir, qué información de todo lo que encuentro, me es útil.