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OPINIÓN

NO TENEMOS TIEMPO
Por Silvia Castillo Romero


Guadalajara, Jalisco; 8 de junio de 2020. QUIÉNES SOMOS HOY.- Las redes sociales determinan nuevas dinámicas en la comunicación cotidiana, y estas dinámicas están definiendo nuevas maneras de relacionarnos con otras personas. He hablado en otros artículos de su mecanismo básico, del baño de sustancias químicas que recibe nuestro cerebro con los likes, y si además consideramos el efecto del reforzamiento intermitente, entenderemos el por qué son tan adictivas: es el efecto casino. Esto no aplica si tienes una página para ofrecer servicios o productos pues buscar los likes es parte de tu negocio o tu causa, existe una finalidad práctica.

El problema es que esta dinámica de las redes sociales está permeando las relaciones humanas. La inmediatez es el común denominador de las interacciones: ligar con una persona es tan rápido como pedir una pizza. Alguien puede estar hablando con diez mientras corteja a tres (si a eso se le puede llamar cortejo). Los emoticones sustituyen la expresión de los sentimientos. Los sentimientos duran lo que dura un trending topic. Y es que, ¿cómo le puedes pedir estabilidad a un ser humano común y corriente, cuando por subir una foto recibe cientos o miles de reacciones, cuando recibe infinidad de mensajes privados que le inflan el ego? Y no me refiero a ninguna celebridad, esto le puede pasar a cualquiera. Se requiere de criterio, de valores, de una gran capacidad autogestión, para no perder el centro. ¿Cuántas personas conoces que son capaces de ello?

En este panorama, el ego es lo que determina el éxito o el fracaso de las relaciones: en cuanto se consigue el afecto de una persona, la interacción se vuelve aburrida. Es preciso ir por más, porque el ego se alimenta del “logro” del “conseguir”, y cuando en la vida no se han tenido logros, este vacío intenta compensarse, seduciendo.

Pero la paradoja de esto es, que cuando se logra, pierde todo el sentido, porque la “lógica” es: “Si esa persona me hace jalón no es tan valiosa, porque yo no valgo”. “Si me ama sin que yo hubiera hecho algo para lograrlo, es que no vale, porque yo no valgo”, “Si fuera valiosa, no se habría fijado en mí”. Ese es el razonamiento que las personas con baja autoestima y mucho ego tienen como música de fondo en su cerebro, esa es la dinámica actual de las redes sociales: un blucle interminable.

Esto se está convirtiendo en una guerra sin tregua y no nos damos cuenta: Depredadores y depredados. Y cuando hablo de logros no me refiero a lo material exclusivamente, me refiero a lo que requiere de conciencia, disciplina, determinación, y que tiene como fin el crecimiento personal y/o el cuidado de tu entorno y los tuyos, porque si nos centráramos en lo constructivo, en vivir realmente nuestra vida, ni siquiera tendríamos tanto tiempo para derrochar en las redes sociales


CEO&FOUNDER en QUIÉNES SOMOS HOY. Licenciada en Ciencias de la Comunicación, actriz de teatro, creadora de contenidos y promotora cultural. Ha colaborado en diversos medios escritos y electrónicos como reportera, editora, columnista y en creación literaria. Ha sido docente universitaria, asesora de planeación académica, y analista especializado.

​A las redes sociales hay que usarlas como lo que son: Una posibilidad de interacción con familiares y amigos que están lejos, no sustituyen el verdadero trato, pero si nos dejamos absorber confundiremos la realidad y el despertar será un golpe en seco. En la vida real los likes no sustituyen los besos ni los abrazos, ni un “te quiero” verdadero. En la vida real no hay filtros, ni la pose perfecta. En la vida real el mercado mundial y el lugar en que nacimos determina mucho de lo que podemos hacer, aunque los cartelitos de Facebook aseguren que todo depende de nosotros y que tú también puedes ser un tiburón, entrepreneur e influencer.


¿Sabes cuál es el problema? Que no tenemos tiempo. La vida se va en un parpadeo. Es cierto, la amenaza del covid hizo a muchos revalorar su existencia y la de sus seres queridos, pero otros nos dimos cuenta hace años y desde entonces empezamos a actuar en consecuencia, tratando de vivir cada instante a conciencia.

La vida es breve, y cada minuto que pasa, es más breve. No tenemos tiempo. Di lo que sientes. Intenta vivir la ilusión que llena tu corazón. Haz al menos, el intento. No juegues con las personas, ni permitas que jueguen contigo. Expresa el amor sin esperar que te amen de vuelta. El verdadero amor no te hace sufrir, el amor te llena el alma. Lo que hace sufrir es tu expectativa de ser amado de la misma forma y ese es el error, porque no estás respetando la esencia y la naturaleza del otro.

Mucha gente tiene miedo de expresar amor o cariño porque han sido manipulados y chantajeados cuando lo hicieron. Pero cuando pase el tiempo descubrirán que más valdría haberse arriesgado, porque finalmente, aceptar los sentimientos no te determina, no te hace renunciar al azar que te ofrece la vida y no te encadena a nadie. No hagas caso a las modas que impone la sociedad, donde expresar AMOR es sinónimo de “intensidad” y nadie quiere ser “intenso”, pero no les da miedo convertirse en una masa tibia y mediocre, sin carácter.

No tenemos tiempo, la vida es breve, si estás en un vínculo con alguien para “cobrársela”, por tu propio bien, no lo hagas. Si estás esperando que regrese para “aplicársela”, tampoco lo hagas. ¿Conoces el efecto casino? En los casinos, siempre gana la casa.

QUIÉNES SOMOS HOY

Promoviendo el arte, la cultura y el análisis

Zapopan, Jalisco, México