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QUIÉNES SOMOS HOY

PROMOVIENDO EL ARTE, LA CULTURA Y EL ANÁLISIS

OSCURIDAD
CUENTO
NOÉ JÁUREGUI GARCÍA

NOÉ JÁUREGUI GARCÍA. Originario de Guadalajara, Jalisco (1971). Escritor, filósofo, músico e internacionalista, Noé se formó en el Seminario y en la Universidad de Guadalajara donde cursó la licenciatura en Estudios Internacionales. Se ha dedicado también a la docencia universitaria, a la investigación académica y actualmente se desempeña en el servicio público. Entre sus intereses se encuentran la lectura, el análisis, la creación literaria y las técnicas de supervivencia. Es autor del libro de cuentos "Para después de comer" (editorial Amate) y la novela "El Campanario" (editada por el Gobierno del Estado de Jalisco).


Esto de soñar no cuesta y aquí le voy a comprar el vestido a la vieja para que ya no esté conmigo como hacha de palo. Tendrá  tanta ropa que todas aquellas que la miren  se van a retorcer  de envidia, y cuando  llegue yo todo  arreglado y perfumado, sin panza de chelero,  peinadito  y rasurado,  mi  esposa se va a quedar con la boca abierta, y hasta me pedirá permiso para sentarse, pues de la emoción de verme le temblarán las piernas, y yo con el nuevo porte le diré: “A ver, mi amor, dónde está tu perro con lombrices, toca este estómago”. Ella dirá: “No, mi amor, si es como acero”. Yo le diré: “Tengo el sombrero descosido”. Ella repetirá: “No, amado, tu cabello es azabache, sedoso y bello”. Le echaré en cara: “Di si soy un viejo hediondo”. Dirá: “Perdón perdón”, y yo generoso abriré mis brazos, y diré: “Está bien, ya cálmate; y que no vuelva a suceder...”.


Qué  pasa, por  qué  no  sueño  lo que quiero  soñar... Qué  habrá pasado. ¡No,  no, no puede  ser que esté difunto! Cómo sucedería, no sé, no recuerdo, ¡qué bruto! pos los que se mueren  no se acuerdan, porque si se acordaran no estarían con la pata estirada. ¿En dónde estaré?. En el cielo, no creo, porque dicen que ahí hay montones de luz y aquí pura oscuridad. ¡Chin... estoy en el infierno, no porque fuera malo, sino por ser pobre, si ya lo dice el dicho “pobre del pobre que al cielo no va, se lo chingan aquí y se lo chingan allá”; bueno, más acá. Sí, porque me acuerdo de mi compadre Miguel que me quedó debiendo parte de dinero de la vaca pinta, o el buey de José que no me devolvió el costal de maíz que le presté; pero, no... si el buey soy yo: para qué ando fiando y prestando...

Sí, esto es el infierno, porque en esta ausencia de luz, está de la misma manera ausente la imagen de lo que uno quiere, de lo que uno aspira y al final en esta agonía, sólo existen las palabras, terribles palabras sin referentes, conceptos sin objetos, estaticidad de ideas en una confusa eternidad,  un presente sin fin, un...

 —Viejo...

—¿Sí, mi amor?...

—Ya duérmete...

 

QUIÉNES SOMOS HOY
Guadalajara, Jalisco; 7 de septiembre de 2020


¿Dónde estoy?. ¿Por qué todo está oscuro?. ¡No, no, no estoy ciego!. ¡¿Qué voy a hacer?!. ¿Qué hice, cómo sucedió?. De seguro me habré caído del caballo, se habrá desbocado y zas, en la pura nuca el golpazo... pero, no recuerdo nada, ahora qué haré... ojalá también el mendigo animal se haya quedado ciego, siempre inquieto  y brioso, si bien que me decía mi chaparrita, ten cuidado no te vaya a tirar. ¡Ah, mi orgullo!. Debí haberla escuchado, ahora ni la camioneta podré manejar, pues cuándo los que no ven llevan un carro, ¡me parta un rayo! y para mi mala suerte me va a caer y sólo por desgraciarme, antes no me maté, porque un golpe en la cabeza, por más dura que ésta sea, se quiebra y se sale todo el relleno, y si no, queda todo batido como un atole de maíz, y si queda uno vivo queda uno paralítico y no se siente nada. De seguro he de traer un chichón de aquellos...

 ¡Qué curioso no tengo ni dolor, ni la protuberancia, entonces  qué  pasaría, no  tengo  ningún  golpe... ¡Chiiiiin, ya valió!. Ya fue el fin del mundo  y ni cuenta me di. Siii, de seguro vino Jesucristo y a mi no me vio, y de seguro estaba dormido y escogió a mi vieja, me la perdí, ya imagino lo majestuoso que fue todo aquello; lleno de luz, no esta mendiga oscuridad,  el resucitadero  de muertos;  me carga la chingada, pude haber conocido a mis bisabuelos, es más a mi tatara tatara..., y sabe qué cuantos más tataras, abuelo Adán y mi tatara... abuela Eva, y con lo que me encanta el chisme, me hubiera enterado de todos aquellos políticos retorciéndose  como víboras en comal diciendo: “Y porqué yo no”, y escuchar una voz viniendo del cielo: “Por culeros”. Y yo jetón, seguro que no ronqué, porque sino hubiera distraído a toda la corte celestial. Mi vieja me hubiera jalado una pata y dicho, viejo levántate porque te lo estás perdiendo; pero, ya verá, un día ha de venir del cielo como un ángel y la voy agarrar de las greñas y le voy a desplumar las alitas angelicales con estas manos...

¡Ay, caramba!. Todavía  siento  las manos,  el cuerpo  y la cara... por tanto, si me toco es que no pasó eso. ¡¿Qué sucedió entonces?!. Aaaah, ya sé, si ya lo decía don Macario, se quebró el gran espejo, ese donde se reflejan todas las cosas, es donde el sol sabe que es sol, donde el árbol se ve, donde todos nos conocemos, es donde todos nos reflejamos, es donde todos nos descubrimos. Cuando la gente me saluda descubro que soy yo y no otro; sin embargo, ahora que no nos podemos reflejar nos lleva la que nos trajo, porque nada ni nadie se atreverá a salir, ya no se sabrá si yo soy yo o el otro es el otro; si la vaca, en esta méndiga oscuridad-anti-reflejo, la confundo con un pájaro, ¿Cómo le haré para meterla en la jaula, y como le haré para que se pose en su ramita? y no creo que se llene con un platito de alpiste y agua (siempre y cuando el platito sea platito, el alpiste, alpiste y el agua, agua) creo que estoy diciendo puras pendejadas...

Más bien me encuentro soñando y ni me había percatado, en cualquier momento  voy a volar sin necesidad de alas, ver el pueblo desde arriba y cuando salga el méndigo  cacique de Felipe, le voy a echar una miada y el muy menso pensará que está lloviendo. Eso sí, va a ser una miada por lo menos de dos horas y cuando salga el sol va a quedar contento  el imbécil con un  arcoiris de orines. ¿Cómo  será el arcoiris de esta agua? Quizá un poco más amarillo... 

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